Es importante...
- Cantar y
cantar bien. Ello ayuda a crear un clima de oración y alabanza
en nuestras celebraciones.
- Saber
dosificar el canto adaptándose a las posibilidades
reales de cada asamblea.
Hay que recordar...
-
Que hay dos cantos que se deben
cantar siempre: el Salmo Responsorial y el Santo. Además, el Salmo Responsorial es Palabra de Dios y, por consiguiente,
no puede sustituirse por cualquier canto. En cualquier caso, al menos
habría que cantar la antífona y que un salmista fuera recitando el salmo.
-
Que el canto en la Misa debe
estar muy ligado al tiempo concreto: tiempo litúrgico,
confirmación.... No se debe escoger el canto simplemente porque "sea
bonito".
-
El canto no se puede
concebir como una especie de "ilustración musical", sino que forma
parte de la misma celebración.
-
Al plantearse en qué momentos hay que cantar hay
que ver los momentos que más necesitan ser acompañados de cantos,
y no al revés.
-
Además del Salmo Responsorial y del Santo, hay
otros cantos que tienen un especial valor: canto de entrada, aleluya,
aclamación de la consagración, Cordero de Dios, comunión. Por
otra parte, hay otros que es mejor evitarlos: por ejemplo el canto del
Ofertorio.
-
Los cantos que forman parte del
texto de la Misa: Gloria, Credo, Santo, Padre Nuestro, Cordero de
Dios, no se pueden sustituir por otros cantos.
En las versiones nuevas, la letra deber ajustarse
al máximo al original.
-
No hay que andar con la
obsesión de introducir constantemente cantos nuevos. Un canto
bueno puede durar siglos, y renovar continuamente el repertorio es impedir
que gran parte de la asamblea pueda aprenderlos.
En los cantos hay que mirar...
- El contenido: Que lo que se diga en el canto esté bien, y además, que esté bien
dicho. Las letras de los cantos tienen un gran peso en la formación del
estilo cristiano de cada persona y de cada asamblea.
-
La música: Que tenga
calidad, que resulte agradable cantarla, y que la asamblea sea capaz de
cantarla bien.
-
El clima que crean:
Hay momentos que exigen un canto más reposado, en otros más alegre
Para lograr una buena celebración...
-
La coral no está en la
celebración como "coral" que actúa dando un
concierto, sino como miembros de la asamblea que viven la celebración.
Evitarán,
por tanto:
-
Estar en la celebración mirando partituras,
pasándose mensajes, afinando instrumentos...
-
Cantar solos, sin la participación del resto de la
asamblea. La misión de la coral es animar la
asamblea. Por tanto, será
preferible que una asamblea cante cosas sencillas, a que una coral se
luzca, pero sin la participación de toda la asamblea. Los
conciertos, después de las celebraciones.
No a...
-
Las celebraciones standard. No
hay que cantar todo el año los mismos cantos: hay que distinguir
los tiempos litúrgicos, los días de especial solemnidad... Hay que adaptar
los cantos a la realidad y posibilidades de cada asamblea.
-
Las celebraciones standard: los
cantos no tienen por qué cantarse necesariamente íntegros.
Habrá que hacerlos durar el tiempo justo. Y en un canto muy largo tampoco
es necesario cantar siempre las primeras estrofas.
Características especiales de algunos de los
cantos
-
El canto de entrada. Es el "tercer canto" de la Misa.
-
Que sea un canto
consistente: la asamblea debe saber cantarlo bien, y debe ser
lo suficientemente largo como para que dé la sensación de "estar
haciendo algo juntos". Deber tener más carácter de himno y de
marcha que de meditación.
-
Que sea un canto que dé el
tono litúrgico del día: En los tiempos fuertes será muy
claramente propio del tiempo. En el tiempo ordinario debe hacer
referencia al tema del evangelio del día o se centrará en ideas de
asamblea litúrgica, reunión en torno a Cristo, camino común... Debe
durar desde la salida de los ministros, hasta su llegada a la sede.
- El salmo Responsorial
-
Es el canto que centra la
Liturgia de la Palabra: un canto destinado simplemente a ser cantado.
Durante el Salmo Responsorial todos oran con las palabras que la misma
Escritura nos ha dejado para expresar la diversidad de los sentimientos de
la fe.
-
El Salmo no puede sustituirse
por ningún otro canto que no sea Palabra de Dios. Además,
habrá que hacer un esfuerzo por aprender a cantar los diferentes salmos. En
cualquier caso, habría que cantar al menos la antífona alternándose con
la recitación del salmista.
- La Profesión de Fe
-
La Profesión de Fe (Credo) no
es un himno para ser cantado, sino una afirmación para ser
proclamada conjuntamente por toda la asamblea.
- La presentación de las ofrendas
-
Es un momento de meditación.
Es un momento adecuado para el silencio o la música de fondo.
- El Santo
-
Es el canto que debe cantarse
siempre: la asamblea aclama a Dios con absoluta gratuidad, por su
santidad, recogiendo la liturgia celestial que celebran los ángeles (Is 6)
y uniéndola con la aclamación a Jesucristo al empezar su misterio pascual
en la entrada a Jerusalén.
- El Cordero de Dios
-
Después del Padre Nuestro tienen lugar dos gestos
introductorios de la comunión: el gesto de la paz y la fracción del pan. Estos
dos gestos tienen previsto un canto, que se canta después del gesto de paz
y durante la fracción: el Cordero de Dios.
En muchos lugares se
ha dado la desaparición práctica de este canto, siendo sustituido por los
llamados "cantos de paz". Estos cantos, no están previstos en el
Misal. Estos cantos han aparecido por el deseo de resaltar los aspectos de
unión de la asamblea que la celebración supone. Además, en la mayoría de
cantos de paz utilizados hay muy poca referencia cristiana directa (las
letras dicen que estamos o debemos estar unidos, pero dicen muy poco que
Jesucristo es el que realiza esta unión).
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