1. ¿Qué significa la palabra “biblia”?
  2. División y contenido de la Biblia.
  3. Las citas de la Biblia.
  4. ¿Cómo apareció la Biblia?
  5. ¿Cómo ha llegado hasta nosotros la Palabra de Dios?
  6. Si la Biblia es Palabra de Dios ¿puedo interpretar yo solo su mensaje?
  7. ¿Por qué la Iglesia es el intérprete auténtico de la Biblia?
  8. ¿Qué hace de la Biblia un libro distinto a todos los demás?
  9. ¿Cómo acercarnos a la Biblia?
  10. ¿Puede tener diversos sentidos un texto de la Biblia?
  11. Pero la Biblia, ¿no es cosa de "curas"?

 


 

1. ¿Qué significa la palabra “biblia”?

Biblia es una palabra griega que significa libros. En realidad la Biblia es una colección de 73 libros.

Estos libros tratan de religión y se diferencian de los demás libros religiosos en que los de la Biblia están inspirados por Dios, esto es, que los autores humanos recibieron un influjo sobrenatural para escribir todo aquello y solamente aquello que Dios quería manifestar. Estos fueron más de cincuenta personas diferentes, y se les llama "hagiógrafos".


2. División y contenido de la Biblia.

La Biblia se divide en dos grandes partes: el Antiguo Testamento, que contiene los libros escritos antes de la venida de Jesús al mundo; y el Nuevo Testamento, que contiene la colección de libros sagrados escritos durante el primer siglo después de Jesús.

La Tradición apostólica hizo discernir a la Iglesia qué escritos constituyen la lista de los Libros Santos. Esta lista integral es llamada "Canon" de las Escrituras. Comprende para el Antiguo Testamento 46 escritos (45 si se cuentan el Libro de Jeremías y Lamentaciones como uno solo), y 27 para el Nuevo Testamento.

LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:

Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías.

LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO:

Los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y la segunda a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la primera y la segunda de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas y el Apocalipsis.

El Antiguo Testamento trata de la historia, doctrinas y profecías del pueblo israelita. El Nuevo Testamento nos relatan la vida y enseñanzas de Jesús y los Apóstoles y la historia de los 30 primeros años de la Iglesia.

A pesar de la pluralidad de autores secundarios y de la distancia de unos libros a otros, toda la Biblia encierra una unidad armónica y maravillosa, pues en el A.T. se nos ofrece al Mesías y en el N.T. se nos narra la historia de ese Mesías-Salvador.

En realidad la Biblia solamente narra la historia de la salvación de la humanidad. En esa historia narrada por la Palabra de Dios, vemos los dos términos de la salvación:


3. Las citas de la Biblia.

Para poder hacer referencia a párrafos concretos de la Biblia se utiliza la siguiente nomenclatura:

Primero se pone el nombre del libro en que se encuentra el párrafo. Ello se hace utilizando la abreviatura del libro correspondiente: Así Deuteronomio se citaría como Deut, el Evangelio de San Juan se citaría como Jn, etc. En las primeras hojas de cualquier Biblia impresa encontrarás una relación de las abreviaturas de los libros bíblicos utilizadas. No hay apenas diferencias entre una edición y otra.

Luego se cita el número del capítulo en que se encuentra el párrafo citado.

Y por último se indica el número del versículo (la Biblia está toda ella numerada por frases o pequeños párrafos que se llaman versículos) del párrafo que queremos citar.

Aquí tienes algún ejemplo:

Gn 1,1 "Al principio creó Dios el cielo y la tierra"

(primera frase del primer libro de la Biblia: El libro del Génesis)

 

Jn 1,1-5  "Al principio existía la Palabra, la Palabra se dirigía a Dios y la Palabra era Dios: ella al principio se dirigía a Dios. Mediante ella se hizo todo; sin ella no se hizo nada de lo hecho. Ella contenía vida, y esa vida era la luz del hombre; esa luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han comprendido"

(comienzo del Evangelio de San Juan)

 

Ap 22, 21

 "El favor del Señor Jesús esté con todos"

(última frase del último libro de la Biblia: El libro del Apocalipsis)


4. ¿Cómo apareció la Biblia?

La Biblia no apareció de golpe y completa como aparecen los libros que actualmente se editan. La Biblia es el fruto prolongado de escritores y compiladores a lo largo de 1.300 años.

Muchos libros de la Biblia se transmitieron por la tradición oral, de generación en generación, antes de fijarse por escrito.

Algunos relatos y colecciones andaban sueltos, pero Dios preservó del error lo mismo las tradiciones orales primitivas, como los relatos sueltos y colecciones de leyes, hasta que movió a los escritores sagrados a ponerlas por escrito y ordenadamente, como las tenemos en la actualidad.

Citas que puedes consultar: Ex 4, 16; Jn 15, 19.


5. ¿Cómo ha llegado hasta nosotros la Palabra de Dios?

Dios ha hablado a la humanidad. En el Antiguo Testamento, de manera especial, por medio de los Profetas. Los profetas eran como "la boca de Dios". En el Nuevo Testamento por medio de su Hijo. La revelación en el N.T. es por medio de Cristo, por ser El, "la Palabra de Dios", el único mediador de la Revelación y su vida y su obra forman el objeto de la Revelación.

"Muchas veces y de varios modos habló Dios antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas; pero al fin de estos días, nos ha hablado por su Hijo".

Hb. 1, 1ss

La Palabra de Dios ha llegado hasta nosotros por vía oral o sea por la Tradición, y también por vía escrita.

La Revelación escrita, contenida en la Biblia, antes de fijarse por escrito, por lo general fue transmitida oralmente, esto es, por medio de la Tradición. La Tradición no sólo se refiere al modo de transmitir la palabra y por audición, sino que también hace referencia al mensaje mismo doctrinal, o depósito de la fe.

Citas que puedes consultar: Rom 1, 2; II Cor 11, 7; I Pe 4, 17
Citas que puedes consultar: Rom 15, 19; I Cor 9, 12; II Cor 2, 13
Citas que puedes consultar: Gál 1, 18; Rom 16, 25
Citas que puedes consultar: I Tim 1, 3; II Tim 1, 6
Citas que puedes consultar: I Tim 2, 5; II Tim 2, 2

Así, podemos afirmar que la Palabra de Dios contenida en la Biblia, llegó hasta nosotros y se conserva por medio de la Iglesia.


6. Si la Biblia es Palabra de Dios ¿puedo interpretar yo solo su mensaje?

Cristo no dio el poder de transmitir su mensaje a un libro sino a su Iglesia, cuando dijo: "Id y predicad el Evangelio a toda criatura". A lo largo de la predicación oral y como elemento secundario y auxiliar apareció la palabra escrita.

Como la Biblia en sí misma no encierra un criterio o una garantía de fidelidad en la traducción e integridad de sus libros, debemos acudir a la Iglesia donde nació y se conservó durante veinte siglos, para que ella nos dé testimonio de esa fidelidad e integridad.

Por lo que jamás un individuo fuera de la comunidad de la Iglesia, puede tener garantía alguna de la autenticidad ni de la Biblia ni de la interpretación privada que le dé al leerla. Esta autoridad suprema de interpretación solamente la Iglesia la puede ejercer.


7. ¿Por qué la Iglesia es el intérprete auténtico de la Biblia?

La Iglesia y nadie más recibió el encargo de enseñar en nombre del Señor. La Iglesia recibió la Biblia como auxiliar a su predicación oral, y es por eso que el magisterio eclesiástico se apoya en la Tradición oral y en la Biblia, y solamente ella puede interpretar auténticamente ambas fuentes de su enseñanza.

Es a la Iglesia a la que Cristo prometió indefectibilidad y asistencia hasta el fin, y no a los individuos particulares.

Un auténtico y razonable amor a la Biblia presupone un grande amor a la Iglesia en donde se formó el N.T. y la que los ha conservado, tanto el N.T. como el A.T. a lo largo de dos mil años.

Citas que puedes consultar: Mt 18, 17; I Tim 3, 15; Jn 14, 16; Mt 28, 20


8. ¿Qué hace de la Biblia un libro distinto a todos los demás?

Dios es el autor de la Sagrada Escritura. Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. La Iglesia, fiel a la base de los apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la Iglesia.

Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados. En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería.

Los libros inspirados enseñan la verdad. Como todo lo que afirman los hagiógrafos (o autores inspirados) lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra.

Sin embargo, la fe cristiana no es una "religión del Libro". El cristianismo es la religión de la "Palabra" de Dios, "no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo" (San Bernardo, hom. miss. 4, 11). Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas.

Citas que puedes consultar: Lc 24, 45


9. ¿Cómo acercarnos a la Biblia?

En la Sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras.

Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los "géneros literarios" usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo. Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios.

Pero, dado que la Sagrada Escritura es inspirada, hay otro principio de la recta interpretación, no menos importante que el precedente, sin el cual la Escritura sería letra muerta: La Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita.


10. ¿Puede tener diversos sentidos un texto de la Biblia?

Según una antigua tradición, se puede distinguir dos sentidos de la Escritura:

El sentido literal es el sentido significado por las palabras de la Escritura y descubierto siguiendo las reglas de la justa interpretación. Es la verdad que se desprende de la lectura inmediata de las palabras o de la letra. Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

El sentido espiritual, que se subdivide en estos tres:

Citas que puedes consultar: 1 Co 10, 2
Citas que puedes consultar: 1 Co 10, 11; Hb 3-4,11
Citas que puedes consultar: Ap 21, 1-22, 5

La concordancia profunda de los cuatro sentidos asegura toda su riqueza a la lectura viva de la Escritura en la Iglesia.

A los exegetas (los que estudian el sentido e interpretación de los textos sagrados) toca aplicar estas normas en su trabajo para ir interpretando y exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo que con dicho estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia.

Todo lo dicho sobre la interpretación de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo  y el oficio de conservar e interpretar la Palabra de Dios.


11. Pero la Biblia, ¿no es cosa de "curas"?

La Iglesia recomienda insistentemente a todos los fieles la lectura asidua de la Biblia para que adquieran "la ciencia suprema de Jesucristo", pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo (S. Jerónimo).

Es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual.