www.redjoven.org | vida cristiana | la oración | oración de cada día

Domingo, día del Señor

Angelus

Monitor: El Angel del Señor anunció a María.
Todos
: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María....

Monitor: He aquí la esclava del Señor.
Todos
: Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María....

Monitor: Y la Palabra se hizo carne.
Todos
: Y habitó entre nosotros.
Dios te salve.....

Monitor: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Todos
: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Lectura breve Ga 6, 7-10

Lo que uno siembre, eso cosechará. El que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, que si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos. En una palabra: mientras tenemos ocasión, trabajemos por el bien de todos, especialmente por el de la familia de la fe.

MEDITACIÓN

Desde que la figura de María se asoma a las páginas del Evangelio, nos damos cuenta de su sencillez y de su grandeza, precisamente porque así es como hace Dios las cosas.

Y podemos afirmar que toda la aureola que rodea a María le viene sólo por una sencilla razón: porque creyó.

Es la única condición que pondrá Jesús a todo el que quiera poner en práctica lo que El enseñó y realizó: CREER.

Entonces la figura de María se convierte en la de la mujer que creyó a la Palabra de Dios, que no dudó; María fue la primera cristiana porque fue la primera que creyó.

Y María se aprendió bien la lección de la fe: toda su vida fue una consecuencia de su creer, de su sí. No creyó para cumplir el expediente, porque así lo exigían las reglas; creyó convencida de que era la única manera de responder al amor de Dios.

María:
Tú eres la causa de nuestra alegría
y queremos alegrarnos contigo.
Nos alegramos porque creíste,
nos alegramos
porque eres la Madre de Dios,
nos alegramos
porque supiste guardar y conservar
la Palabra de Dios en tu corazón,
nos alegramos
porque eres estrella y faro,
nos alegramos
porque eres la luz de Cristo,
nos alegramos
porque eres la Madre de la Iglesia,
nos alegramos porque eres puente
que nos acerca hasta Dios.
Nos alegramos porque tus ojos
nos muestran la claridad de Dios,
nos alegramos
porque eres nuestra madre.
Nos alegramos
y somos felices contigo,
ayúdanos a creer,
a fiarnos de Dios plenamente,
a cumplir sus palabras
que son la única verdad.
María, tú que creíste sin vacilar
ayuda nuestra debilidad en la fe.

ORACIÓN

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.