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Miércoles
Oración de la mañana
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre...Como era en el principio...
Himno
BUENOS DÍAS, SEÑOR, A TI EL PRIMERO
Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.
Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.
Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.
Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos
¡vencedor de tu muerte y de la mía!
Salmos
Antífona: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
Salmo 35
Depravación del malvado y bondad de Dios
El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
"No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia".
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.
Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.
Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.
Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.
Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.
Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.
Antífona: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
Antífona: Señor, tú eres grande, tu fuerza es
invencible.
Judit 16, 2-3.15-19
Dios, creador del mundo y protector de su pueblo
¡Alabad a mi Dios con tambores,
elevad cantos al Señor con cítaras,
ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,
ensalzad e invocad su nombre!
Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,
su nombre es el Señor.
Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:
Señor, tú eres grande y glorioso,
admirable en tu fuerza, invencible.
Que te sirva toda la creación,
porque tu lo mandaste, y existió;
enviaste tu aliento, y la construiste,
nada puede resistir a tu voz.
Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tu presencia se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.
Antífona: Señor, tú eres grande, tu fuerza es
invencible.
Antífona: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.
Salmo 46
El Señor es rey de todas las cosas
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.
El nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
El nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.
Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y El es excelso.
Antífona: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.
Lectura breve
Tb 4, 16-20
No hagas a otros lo que a ti no te agrada. Da tu pan al
hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un
consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane
tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyectos.
Responsorio breve
R. Inclina, Señor, * Mi corazón a tus preceptos. Inclina...
V. Dama vida con tu palabra. * Mi corazón a tus preceptos. Gloria al
Padre. Inclina...
Antífona Benedictus: Ten misericordia de nosotros,
Señor, y recuerda tu santa alianza.
Lucas 1, 68-79
El Mesías y su precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por poca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Antífona Benedictus: Ten misericordia de nosotros,
Señor, y recuerda tu santa alianza.
Preces
Demos gracias a Cristo con alabanzas continuas, porque no se
desdeña de llamar hermanos a los que santifica con su gracia. Por tanto,
supliquémosle:
* Concédenos, Señor, que con el corazón puro consagremos
el principio de este día en honor de tu resurrección,
- y que santifiquemos el día entero con trabajos que sean de tu agrado.
* Tú que, para que aumente nuestra alegría y se afiance
nuestra salvación, nos das este nuevo día, signo de tu amor,
- renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.
* Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros
hermanos,
- sobre todo en los que sufren y en los pobres.
* Haz que durante este día estemos en paz con todo el
mundo,
- y a nadie devolvamos mal por mal.
Tal como nos enseñó el Señor, terminemos nuestra oración,
diciendo: Padre Nuestro.
Oración
Señor, Dios salvador nuestro, danos tu ayuda, para que
siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así los que de ti
hemos nacido como hijos de la luz seremos tus testigos ante los hombres. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna. Amén.
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