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Miércoles: Angelus

 

Monitor: El Angel del Señor anunció a María.
Todos
: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María....

Monitor: He aquí la esclava del Señor.
Todos
: Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María....

Monitor: Y la Palabra se hizo carne.
Todos
: Y habitó entre nosotros.
Dios te salve.....

Monitor: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Todos
: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Lectura breve St 4, 7-10

Someteos a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Humillaos ante el Señor, que él os levantará.

MEDITACIÓN

En la vida de María, también Dios se acercó a ella y le pidió algo. Ella, como nosotros, se puso colorada pues no acertaba a comprender este gesto de Dios. A pesar de ello se da cuenta de que Dios necesita de su persona para realizar algo grande.

Se reconoce poca cosa, pero se entrega total e incondicionalmente a lo que Dios quiere de ella. Y al "sí" de María se produce algo maravilloso: el hombre que hasta entonces vivía arrastrado, encuentra la vida, la liberación.

Dios quiere de ese modo hacer que el hombre sea el auténtico protagonista de su propia salvación: la salvación del hombre se hará realidad gracias al "sí" de una mujer. La vida del hombre comenzaba a abrirse camino, la esperanza de la salvación se empezaba a convertir en realidad gracias a que María dijo que sí.

María:
muchas veces en nuestra vida
hemos sentido la exigencia de Dios:
unas veces grandes cosas,
otras, pequeños detalles
casi sin importancia.

Y también unas veces le hemos dicho que sí
y otras que... no.
Por eso pedimos que a tu ejemplo
tengamos siempre preparado a Dios
nuestro Sí, grande y generoso,
que no dudemos.
Que abramos nuestro corazón
a la exigencia de Dios.
Que nunca digamos a Dios que no.

ORACIÓN

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.