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Jueves:
Oración de la tarde
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date
prisa en socorrerme.
Gloria al Padre...Como era en el principio...
Himno
Este es el tiempo en que llegas
Este es el tiempo en que llegas,
Esposo, tan de repente,
que invitas a los que velan
y olvidas a los que duermen.
Salen cantando a tu encuentro
doncellas con ramos verdes
y lámparas que guardaron
copioso y claro el aceite.
¡Cómo golpearon las necias
las puertas de tu banquete!
¡Y cómo lloran a oscuras
los ojos que no han de verte!
Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando,
mientras los ojos se duermen.
Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre. Amén.
Salmos
Antífona: Señor,
Dios mío, a tí grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.
Salmo 29
Acción de gracias por la curación de un
enfermo en peligro de muerte
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos invita el llanto;
por la mañana, el júbilo.
Yo pensaba muy seguro:
"no vacilaré jamás".
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.
A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios:
"¿qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?
¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme".
Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Antífona: Señor,
Dios mío, a tí grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.
Antífona: Dichoso
el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.
Salmo 31
Acción de gracias de un pecador perdonado
Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se había vuelto un fruto seco.
Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: "confesaré al Señor mi culpa",
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.
Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.
- Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.
No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.
Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.
Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.
Antífona: Dichoso
el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.
Antífona: El Señor
le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.
Apocalipsis 11, 17-18;12, 10b-12a
El juicio de Dios
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las gentes, llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los
profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y
noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del
Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la
muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Antífona: El Señor
le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.
Lectura breve
1 Pe
1, 6-9
Alegraos de ello, aunque de momento tengáis
que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de
más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego- llegará a
ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto
a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un
gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra
propia salvación.
Responsorio breve
R. El Señor nos
alimentó * Con flor de harina. El Señor...
V. Nos sació con
miel silvestre. * Con flor de harina. Gloria al Padre. El Señor...
Antífona Magníficat:
El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
Lucas 1, 46-55
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su
esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por
mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por
siempre.
Antífona Magníficat:
El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
Preces
Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra
fortaleza, y digámosle: mira a tus hijos, Señor.
* Dios de amor, que has hecho alianza con tu
pueblo,
- haz que recordemos siempre tus
maravillas.
* Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la
caridad
- y que los fieles vivan en la unidad del
Espíritu con el vínculo de la paz.
* Haz que siempre edifiquemos la ciudad
terrena unidos a ti,
- no sea que en vano se cansen quienes la
construyen.
* Manda, Señor, trabajadores a tu mies,
- para que tu nombre sea conocido en el
mundo.
* A nuestros familiares y bienhechores
difuntos dales un lugar entre los santos
- y haz que nosotros un día nos
encontremos con ellos en tu reino.
Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser
hijos de Dios, nos atrevemos a decir: Padre Nuestro.
Oración
Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que
después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche
que ahora empieza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo
día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia, para darte gracias nuevamente.
Por Jesucristo nuestro Señor.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna. Amén.
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