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Viernes
Oración de la mañana
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en
socorrerme.
Gloria al Padre...Como era en el principio...
Himno
Por el dolor creyente
Por el dolor creyente que brota del pecado;
por haberte querido de todo corazón;
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
tantas veces pedido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por haberte encontrado.
Porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión.
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.
¡Porque es como la rama donde la savia nace,
mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén.
Salmos
Antífona: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y
holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Salmo 50
Misericordia, Dios mío
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra tí, contra tí sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Antífona: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y
holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Antífona: Con el Señor triunfará y se gloriará la
estirpe de Israel.
Isaías 45, 15-26
Que los pueblos todos se conviertan al Señor
Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.
Así dice el Señor, creador del cielo
-El es Dios-,
El modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
"Yo soy el Señor, y no hay otro".
No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
"buscadme en el vacío".
Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de manera
y rezan a un dios que no puede salvar.
Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fuí yo, el Señor?
-No hay otro Dios fuera de mí-.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
"ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua";
dirán: "Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder".
A El vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.
Antífona: Con el Señor triunfará y se gloriará la
estirpe de Israel.
Antífona: Entrad con vítores en la presencia del
Señor.
Salmo 99
Alegría de los que entran en el templo
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios:
que El nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades".
Antífona: Entrad con vítores en la presencia del
Señor.
Lectura breve
Ef 4, 29-32
Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis
sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No
pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el
día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los
enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos
unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Responsorio breve
R. En la mañana * Hazme escuchar tu gracia. En la
mañana...
V. Indícame el camino que he de seguir. * Hazme escuchar tu gracia.
Gloria al Padre. En la mañana...
Antífona Benedictus: El Señor ha visitado y redimido a
su pueblo.
Lucas 1, 68-79
El Mesías y su precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por poca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Antífona Benedictus: El Señor ha visitado y
redimido a su pueblo.
Preces
Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y
supliquémosle, diciendo: Concédenos, Señor, tu misericordia.
* Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol,
- haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento
malo.
* Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y
obras,
- a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.
* Aparta de nuestros pecados tu vista
- y borra de nosotros toda culpa.
* Por tu cruz y tu resurrección,
- llénanos del gozo del Espíritu Santo.
Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como
Cristo nos enseñó: Padre Nuestro.
Oración
Oh Dios, que has
iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu Palabra:
acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación
pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha
encendido en nuestro espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
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