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Sábado

Oración de la tarde

 

Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre...Como era en el principio...

Himno

¡LUZ QUE TE ENTREGAS!

¡Luz que te entregas!,
¡Luz que te niegas!,

A tu busca va el pueblo de noche:
alumbra su senda.
Dios de la luz, presencia ardiente
sin meridiano ni frontera:
vuelves la noche mediodía,
ciegas al sol con tu derecha.

Como columna de la aurora,
iba en la noche tu grandeza;
te vió el desierto, y destellaron
luz de tu gloria las arenas.

Cerró la noche sobre Egipto
como cilicio de tinieblas,
para tu pueblo amanecías
bajo los techos de las tiendas.

Eres la luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.

Cristo Jesús, tú que trajiste
fuego a la entraña de la tierra,
guarda encendida nuestra lámpara
hasta la aurora de tu vuelta.

Salmos

Antífona: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

XIV (Nun) 118, 105-112

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

Antífona: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

Antífona: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

Salmo 15

El Señor es el lote de mi heredad

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Antífona: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

Antífona: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra.

Filipenses 2, 5-11

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Antífona: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra.

Lectura breve Col 1, 2-6

Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros.

Responsorio breve

R. Cristo nos amó y nos ha librado * Por su sangre. Cristo...

V. Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios. * Por su sangre. Gloria al Padre. Cristo...

Antífona Magníficat: El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Lucas 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Antífona Magníficat: El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Preces

Bendigamos a Dios, que mira propicio los deseos de los necesitados y a los hambrientos los colma de bienes; digámosle confiados: Muéstranos, Señor, tu misericordia.

* Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la Iglesia que sufren:
-
acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

* Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos,
-
y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

* Concede a tus hijos la fuerza necesaria
-
para resistir las tentaciones del Maligno.

* Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
-
que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

* Conduce a los difuntos a la luz donde tú habitas,
-
para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador , nos atrevemos a decir: Padre Nuestro.

Oración

Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por Jesucristo nuestro Señor.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.